¿Vale la pena la Galería Borghese? Sí. Pero la respuesta corta esconde la pregunta que importa: ¿vale la pena tal como la visita casi todo el mundo? A la Galería Borghese se entra con hora reservada y tiempo contado, y cada sala pide más atención de la que el reloj parece permitir. Mucha gente sale con la sensación de haberlo visto todo y entendido poco.
Una colección con dueño
Nada llegó allí por azar. La galería es el gusto de un solo hombre: el cardenal Scipione Borghese, sobrino del papa Pablo V, que a comienzos del siglo XVII mandó levantar a las puertas de Roma una casa pensada para exhibir lo que coleccionaba. De él salieron los encargos al joven Bernini que hoy dan fama al lugar, y fue él quien reunió seis lienzos de Caravaggio, un pintor que muchos consideraban escandaloso.
Saber por qué cada obra entró en esa casa, y a veces por qué caminos poco elegantes, cambia lo que dice. Sin esa historia, quedan salas bonitas. Con ella, aparece el retrato de un coleccionista y de la Roma a la que quería deslumbrar.
Bernini pide un punto de vista
Bernini no esculpía para ser mirado desde cualquier lugar. Apolo y Dafne se pensó para estar junto a una pared: quien entraba veía primero al dios en plena carrera y, al avanzar, descubría a la ninfa ya convirtiéndose en árbol, mientras el rostro de Apolo pasa de la certeza de la victoria al asombro.
A finales del siglo XVIII el grupo se llevó al centro de la sala, donde hoy se puede rodear. Es un regalo y también una trampa: quien da la vuelta deprisa pierde la escena que Bernini calculó. El Rapto de Proserpina pide el mismo cuidado, porque la historia entera se lee de frente, y solo después el resto del mármol cobra sentido. Con alguien al lado, te detienes en el punto justo antes de dar la vuelta.
Caravaggio, del muchacho al fugitivo
En los seis lienzos caben el muchacho que acababa de llegar a Roma y el hombre ya condenado por homicidio. De este último, todo indica, llegó al cardenal un David con la cabeza de Goliat en el que el gigante degollado tiene el rostro del propio pintor. Quien conoce la vida de Caravaggio lee cada cuadro como un capítulo de ella. Quien pasa entre un mármol y otro ve solo más lienzos oscuros.
Si quieres llegar sabiendo el nombre de cada obra, el Nous tiene una guía de las principales en Galería Borghese: qué ver.
Ver más de lo que se ve solo
La visita tiene hora de inicio y hora de fin. Solo, buena parte de ese tiempo se va en decidir adónde mirar. Acompañado, se va en mirar. La experiencia Galería Borghese de Viaggio e Arte lleva de 1 a 6 personas, en una experiencia privada en español, con alguien que conoce la casa y la historia de quien la construyó.